TITULANDO

A veces lo único que tenemos de un escrito es el título, como en la vida, la empezamos a titular y según nos vaya, le vamos cambiando éste, pero no porque de mano se quiera, es que si no, resultaría imposible aguantar en que se va convirtiendo.

Quien no ha titulado alguna vez: “El exitazo de mi vida” trocando con el tiempo en “Espero que mi vida pueda llegar a ser un éxito”, cuanto matiz color ruibarbo que clava al camino esa tierra dura que se antoja agrietada y espesa.

¿La riegas?

Esa certera predisposición a generar duda sobre el propio horizonte, quizá no nos lleve a mucho, pero a veces es tan creíble, que se hace lo único respirable.

Paradigma infinito de corazón luminoso, sigue alimentado tus títulos, no dejes que un soplido te cambie las letras.

Sigue férreo y prístino avanzando hacia tu lindo impulso hecho letrero luminoso, esos que nadie puede quitarte, ponlos más grandes, más infinitos, más universales, hasta que puedas trascender de puro nirvana porque su grandeza te haya devorado.

La tuya, no te confundas.

Cree, confía, avanza, ratifica, sumérgete en la espesura de sus puntos claves, que no escapen, hazlos crecer y multiplicarse.

Ama tus títulos porque ahí estás.

Crece a cada paso, reinvención de un sistema tendente a la evolución.

Yox Härem-24/07/2020

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